La descomposición según William Basinski

Era una noche tormentosa, afuera llovía. ¿Adentro? Adentro también llovía. De repente: toc, toc, toc. Así sonaban los golpes a la puerta del destino de un pequeño estudio en la ciudad de Nueva York, en la curiosa fecha del 11 de septiembre del 2001, en el mismo tiempo y lugar en que el músico William Basinski intentaba reconvertir al formato digital unas viejas cintas que habían permanecido sepultadas en un cajón desde los años ochenta. Pero por esas cosas del polvo, las horas, el azar y la horrible calidad de los tapes magnetofónicos el sonido comenzó a desintegrarse en el proceso de transferencia. Se trataba de una serie de loops que, a medida que avanzaba la cinta y el óxido se iba acumulando, se repetían y desmigajaban con mínimas variaciones. En resumen, se habían desatado sin quererlo las fuerzas del devenir y la entropía adaptadas al mundo del sonido. Una luz se encendió en el cerebro de Basinski y surgió la primera entrega de una serie conceptual para hablar a su manera de la catástrofe, que lo volvería más o menos famoso dentro de los círculos que gustan de la experimentación vanguardista de base electrónica. Una fábula biotecnológica que explica como la tecnología nueva se nutre de los restos de las tecnologías anteriores; una fábula histórica y, si se quiere, hasta política y de espesos ecos simbólicos.
El título de la obra en cuestión es simple y descriptivo, Disintigration loops, y ya va por un volumen cuarto que data de 2004 y salió por el sello 2062. Cada disco consta de dos temas largos que oscilan entre los quince y los sesenta minutos y cuyos nombres son una seguidilla corta de números y letras. Cuando se repara en su diversa longitud, no puede sino aparecer la pregunta acerca de por qué este tema, potencialmente infinito, se extiende por una hora y aquel otro, que podría haberse cerrado en segundos, treinta y ocho minutos, pero, bueno, el interrogante obligaría a tentar respuestas que atañen a buena parte del arte contemporáneo tan dado al capricho y la búsqueda de inmotivación, como si fuera el costo obligatorio a pagar por alguna vez haber dinamitado las normas estéticas duras.
Que quede claro, y éste es otro de los postulados básicos a tener en cuenta frente a la percepción del llamado “arte conceptual”, sobre todo en lo que hace al territorio de la música, que una cosa es traducir a las palabras la idea-carozo alrededor de la cual órbita un fenómeno estético determinado y muy otra la experiencia real de su percepción, sin la muleta lingüística ni la coartada de la explicación. La advertencia es que, entonces, puesto uno frente al parlante, hay que bancarse, no creer que después de treinta segundos ya “me sé” todo lo que viene, etc.; la idea es que hay que dejarse llevar hasta que la oreja sintonice esa fase de la descomposición y de la multiplicidad de lo idéntico, si no pues no vale la pena el menor esfuerzo. Pero para seguir con las palabras (finalmente no podemos aquí hacer otra cosa) recuerden aquellas siestas en las que, cuando todos dormían, uno se quedaba solo y se la pasaba pegándole de continuo a la pared con la pelota de goma hasta que en un momento lo único que quedaba del mundo era ese repique continuado e hipnótico que todo lo disolvía en la resolana, algo así. Ustedes dirán.
Basinski tiene otros muchos discos dando vueltas por allí, entre ellos el que grabó conjuntamente con Richard Chartier, compositor minimal, fundador de, entre otros, el reputado sello Line. Son dos composiciones largas que aparecieron juntas en el 2004 para la grabadora Spekk y, más o menos, tienen las características antes enunciadas y los nombres y los apellidos de los dos músicos unidos por un signo de suma en la tapa. Este comentario se cierra con una frase robada de una impresentable pero simpática gacetilla de prensa girada para publicitar ese disco: para almas contemplativas (bah, también podríamos haber incluido lo de: “estudios etéreos”).

1139436172.pngwilliam_basinski3tifbig.jpgjoh.jpg

William Basinski is a musician, composer who has worked in experimental media for over twenty years in NYC, expanding the boundaries of the aural landscape. A classically trained clarinetist, he studied jazz saxophone and composition at North Texas State University in the late 70s. He developed his meditative, melancholy style experimenting with short looped melodies played against themselves, creating feedback loops. His early studies with piano and tape, from 1980-82, ‘Variations: A Movement in Chrome Primitive’, will be released in September 2002 for the first time on David Tibet’s London label, Durtro. In 1982, he began experimenting with pulling sound from the airwaves. By sampling short melodies from Muzak radio onto tape loops of varying lengths, slowing them down, and mixing them together with a symphony of shortwave radio static in real time, he created his ‘Shortwave Music’ series. A selection of these pieces was released to critical acclaim in 1998 by Carsten Nicolai‘s German avant-garde label, Noton. The culmination of these studies, the 1984 masterwork, ‘The River’, a 90-minute ‘music of the spheres’ released on Raster-Noton. Basinski’s last release, ‘Watermusic’, was released on his own label, 2062, in February 2001. A tranquil, shimmering ambient 60-minute piece created on the Voyetra Synthesizer over a period of months spanning the turn of the century, ‘Watermusic’ has received critical acclaim and is available through distributors in America, Europe and Japan. His new pieces, ‘The Disintegration Loops’, were created in August 2001. In the process of archiving and digitising old tape-loops, Basinski discovered a group of bucolic loops which began to disintegrate during the archiving process. These pieces evoke the life and death of the American pastoral landscape. www.mmlxii.com

1998 Shortwavemusic – Raster-Noton
2000 The river – Raster-Noton
2001 Water music – 2062
2001 Musique pour l’hotel – Musex International
2002 The disintegration loops – 2062
2002 Variations: a movement in chrome primitive – Durtro
2003 A red score in tile – three polars 10
2004 The disintegration loops ll – 2062
2004 The disintegration loops lll – 2062
2004 The disintegration loops lV – 2062
2004 Queen of the damned – 2062
2004 Throats of clay – 2062
2004 Hymns of oblivion – 2062
2004 Untitled (with richard chartier) – Spekk
2004 Variations: a movement in chrome primitve – Die Stadt, Durtro
2005 Watermusic II – 2062
2005 Melancholia – 2062
2006 Variations For piano & Tape – 2062

Anuncios

About this entry